lunes, 24 de mayo de 2010

COMPORTAMIENTO DEL CRISTIANO EN EL ORDEN CIVILL

Hechos 4: 19, 20.

¨Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído¨.

Ya hemos dicho que el cristiano es ciudadano de dos mundos. Esta condición le hace un ser especial. Al mismo tiempo que debe cumplir con las leyes del país en donde vive, es consciente que habrá ciertas circunstancias en las que no podrá obedecer al Estado. Su lealtad a los ideales del Señor Jesucristo está por encima de cualquiera ley humana. Si el gobierno le exigiere actuar en contra de la ética bíblica, el cristiano tiene el deber de declararse en desobediencia civil.

El hecho de obedecer a Dios antes que a los hombres no debería plantear ningún conflicto para el que sea verdaderamente un cristiano. Recordemos la ocasión cuando los apóstoles Pedro y Juan estaban siendo cuestionados y amenazados por las autoridades religiosas de Jerusalén por el hecho de predicar a Cristo: ¨Mas Pedro y Juan respondieron diciéndoles: Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios; porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído¨ (Hechos 4:19,20). Ellos sabían, pese a todo riesgo, que no podían hacer otra cosa que no fuera rehusarse a obedecer la orden emanada de los sacerdotes, de dejar de predicar.

Esteban, el primer mártir cristiano, sabía cual era su obligación frente al poder avasallador del concilio, con el sumo sacerdote a la cabeza; y no dudó ni un instante. Lleno de un valor incomparable, dio testimonio de su fe en Cristo, desafiando el orden civil y religioso que pretendía que negara a su Señor (Hechos 6:9 - 7).

Si la lucha de los apóstoles y discípulos que anduvieron con Jesús durante su ministerio, en contra del poder político y religioso, fue terrible, mucho más cruentos fueron los enfrentamientos del apóstol Pablo, el llamado apóstol de los gentiles, en defensa de su fe en Cristo. El Señor mismo lo había llamado para colocarle en un lugar de grande riesgo para gloriarse por medio de él ante los poderes de los hombres: ¨El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre¨ (Hechos 9: 15,16).

A lo largo de toda la historia el cristianismo ha tenido que enfrentar grandes poderes humanos por obedecer a Dios. Veamos Cuándo un cristiano se debe oponer al orden civil:

1.- Cuando el Orden Civil Amenaza la Fe Cristiana.

Esta es la primera y clásica razón por la que un cristiano debe declararse en desobediencia civil. Cuando un gobierno prohíbe el libre ejercicio de la fe y las prácticas que acompañan ese ejercicio: como son, la adoración a Dios en público o en privado, la lectura y enseñanza de la Biblia, la predicación y difusión del evangelio por todos lo medios lícitos posibles y la participación del cristiano en actividades filantrópicas. Cuando al cristiano se le coartan todos estos derechos, está en la obligación de declararse en desobediencia civil.

Los cristianos tenemos una orden dada por nuestro Señor Jesucristo que es superior a cualquiera otro mandato de los hombres: ¨Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén¨ (Mateo 28:18-20).

El cristiano debe ser un abanderado de la libertad de conciencia. Nadie tiene derecho de decidir lo que uno debe creer, cada uno debe tener su propia determinación en cuestiones de asuntos religiosos o creencias de cualquier tipo que fuere. Dios desea que todos los hombres crean en él, pero ni aún Dios obliga a ninguna persona a creer en él o a comportarse como él ha dicho que debemos comportarnos. Sin embargo, muchos gobiernos humanos han pretendido imponer sus ideas ateas y sus creencia comunistas a punta de fusil. Esto ocurría en Rusia cuando existía la Unión Soviética, donde dominaba la oprobiosa realidad de la famosa cortina de hierro, y ocurre hoy en muchos países con gobiernos totalitarios de filosofía comunista, donde a pesar de existir cierta moderación o tolerancia a la religión, se discrimina a las personas por su fe en Dios, y hasta se les persigue, se les encarcela, se les tortura y se les mata.

Lo mismo ocurre en países musulmanes o en países donde existen religiones que tienen poder en las decisiones civiles. La propia iglesia católica ha reprimido en muchos lugares a grupos de creyentes y misioneros protestantes que se han atrevido a penetrar en zonas donde la jerarquía eclesiástica controla mucho del poder civil.

Esta intolerancia religiosa es causante de grandes conflictos que no han podido ser resueltos por la vía pacífica y que han provocado grandes matanzas. Martín Lutero enfrentó un gran poder religioso y político poniendo en peligro su vida para lograr la gran Reforma Protestante; si se hubiera doblegado ante el poder de la iglesia católica romana, toda su lucha se hubiera desvanecido.

A pesar de todas las amenazas que ha sufrido la fe cristiana en todos los tiempos, que le han llevado a enfrentar el poder político y religioso, el cristiano puede estar confiado en la promesa del Señor Jesús: ¨Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo¨ (Juan 16:33).

2.- Cuando el Orden Civil Atenta Contra la Dignidad Humana.

Proteger la vida es un principio fundamental en todo ser humano con un mínimo de sensibilidad y sensatez, y mucho más en alguien que se confiese cristiano. Aunque no parece que haya habido una decidida ofensiva departe de los cristianos tradicionales contra las atrocidades cometidas por Hitler en Alemania, durante la dictadura del nazismo, ningún cristiano debería jamás estar de acuerdo con ningún tipo de discriminación racial y mucho menos con políticas nacidas del fanatismo ideológico que degeneren en genocidios tan horrendos como el Holocausto. Aun cuando muchos cristianos arriesgaron sus vidas para salvar a muchos judíos del exterminio nazi, el papel jugado por las altas jerarquías eclesiásticas tanto católicas como protestantes no fue el más digno.

De todas formas resulta siempre delicado hacer cualquier tipo de crítica tan alejados del contexto en el que sucedieron los hechos. Pero aún así, y siendo congruentes con lo que son las demandas de nuestro Señor Jesús, siempre que el cristiano se encuentre en medio de situaciones similares, deberá ser claro del lado de cuál bando debemos estar.

Es muy claro en las Sagradas Escrituras que el cristiano debe ser un abanderado de la inviolabilidad de la vida. En este sentido, ningún cristiano se sentirá obligado a cumplir leyes que propicien el aborto o la discriminación de cualquier índole. Ningún militar o policía que se considere cristiano debería obedecer en los casos en que se le den órdenes para cometer crímenes, aunque esto ponga en riesgo su propia vida. Recordemos lo que el Señor Jesús dice a los que aprecian su vida por encima de sus principios: ¨El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardarᨠ(Juan 12: 25).

En los Estados Unidos se debate una ley que endurece el trato contra los inmigrantes ilegales. Esto afecta a muchas personas que han formado sus familias dentro de territorio norteamericano, que tienen sus hijos nacidos en los Estados Unidos, y que a la hora de ser deportados por su estatus de ilegalidad, tendrían que separarse. Esto atenta contra la familia. En este sentido el gobierno norteamericano debería buscar una mejor solución a fin de salvaguardar la unidad familiar. Como cristianos, deberíamos estar preocupados por esta situación que viven estas personas. Entendemos que un Estado debe hacer respetar sus leyes, pero también entendemos que no se debe alejar de la misericordia en los casos que así lo merezcan.

Los cristianos siempre debemos estar del lado de la ley y del orden, pero creemos que nunca debemos perder el sentido de amor y de solidaridad con los que son discriminados.

3.- Cuando el Orden Civil Pone en Peligro la Paz Mundial.

Este sentido obliga hasta a los cristianos a entrar en guerra con alguna persona o gobierno que pretenda poner en peligro el orden y la paz relativos que existen en el mundo. Si la Palabra de Dios nos manda a orar por los gobiernos de la tierra para que vivamos en paz, note como lo dice: ¨Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad¨ (I Timoteo 2:1-4), entonces debemos entender que estamos en la obligación de enfrentar a cualquiera fuerza que pretenda dominar el mundo para avasallarlo.

Durante la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas alemanas se expandían con miras a dominar toda Europa, y una confederación de naciones, en una gran alianza, logró detener el avance alemán y frustrar así los planes del Tercer Reich. Con el pretexto de luchar contra el comunismo, Hitler puso en peligro la paz del planeta, y llevó a la humanidad a una conflagración que resultó en una cifra de aproximadamente unos 55 millones de muertos en el todo el mundo.

Ningún cristiano se debería sentir ajeno en los planes de detener a fuerzas oscuras que amenacen la vida y el derecho de los que compartimos este mundo. En situaciones de paz los cristianos debemos estar muy ocupados en la proclamación del evangelio por todos los medios posibles, pero en nuestra fidelidad al Señor y en nuestro deber de predicar y vivir la vida piadosa, no debemos pasar por alto nuestro gran compromiso social en el mundo. Las demandas del evangelio no sólo procuran la superación espiritual del hombre, sino también su reivindicación como individuo en la sociedad y la conquista de logros que superen y eliminen los graves males que nos aquejan. El Señor Jesús se preocupó por el hombre total, lo mismo debemos hacer los que hemos confesado fe en él y somos sus seguidores.

Leandro González
Mensaje predicado en la Primera Iglesia Bautista de Mao, República Dominicana, el 23 de mayo de 2010.

VIDEO DEL MENSAJE: